Esta entrada es el inicio de una
andadura en una dirección hacia el conocimiento. Para mí el conocimiento
siempre ha constituido una necesidad y disfruto curioseando sobre algunos
aspectos que para mí resultan tan desconocidos como necesarios.
En educación, es muy común dejarse
llevar por un reduccionismo que lleva a no entender aspectos que nos
integrarían en lo que entendemos como comunidad educativa. El reduccionismo nos
lleva a considerar la realidad educativa desde nuestra óptica y nuestra
posición, sin realizar un ejercicio empático con respecto a otros miembros de
esa comunidad educativa. Para realizar esa acción, precisamos entender cuáles
son las sinergias que pueden ofrecer los distintos roles que influyen sobre el
acto educativo:
- Podemos llegar a entender al alumno, sus necesidades, sus adaptaciones, sus carencias, sus compromisos…
- Podemos llegar a entender (por tener el mismo prisma analítico en algunos casos y “ejercer de” …) a los tutores, progenitores o padres del alumno, en la perspectiva de la exigencia, el deber, el análisis de la realidad del alumno y las expectativas que tienen con respecto a las capacitaciones y competencias que se desprenden de la educación de sus tutelados.
- Podemos llegar a entender a nuestros compañeros ya que ejercen las mismas funciones que nosotros y presentan los mismos problemas y las mismas expectativas con respecto al alumno.
- Sin embargo, a veces, no podemos llegar a entender al director del centro puesto que desconocemos realmente las competencias que limitan su ejercicio o por el contrario que facilitan los resultados de la ejecución de sus acciones… De aquí lo que considero necesario es una aproximación a este rol y, generar desde una perspectiva empática un “juicio” lo más objetivo posible de la realización de sus tareas.
El curso en sí, ofrece, desde el
esquema de programa de aprendizaje, una oferta de conocimiento muy diversa,
incidiendo en el aspecto de la tecnología de la comunicación. Esto constituye
un atractivo desde el aprendizaje de los aspectos más complejos y arduos de lo
que significa el papel de la figura del director de un Centro Educativo.
Por lo tanto, las pretensiones
del curso están solamente relacionadas con el conocimiento de una nueva
perspectiva de la visión ejecutora de la educación, tratando un aspecto que
desde otra perspectiva sólo analizaríamos desde lo empírico, nada
favorecedor para el ejercicio correcto de un rol educativo. que exime el
concepto de sinergias como facilitadoras de la función educativa, al no
entender completamente el ejercicio de las funciones que cada rol ofrece, como complementarios
y facilitadores de la gran capacidad de resolución de situaciones conflictivas
que ofrece el trabajo en grupo.

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