
Las
variables utilizaras para la evaluación o valoración de las habilidades
personales, son muy sociales, y muy cercanas a
las que se precisan a nivel técnico. Encuentro que tal vez tengan una
perspectiva más abierta y tengan que ver con los aspectos de personalidad
fundamentales a nivel de conducta laboral.
Una gran competencia evaluable desde la psicología del trabajo, es precisamente
el trabajo
en equipo. El gusto por el trabajo en equipo
es un marcador de éxito laboral absoluto.
En mi caso, considero que es un gran
objetivo personal, que me encuentro muy reconfortada
trabajando de esta manera y que por otro lado encuentro (utilizando la intuición y la empatía)
mucha facilidad para coordinar grupos, por lo que me resulta un arma muy
importante laboralmente hablando.
Dos aspectos muy complementarios
con respecto al trabajo en equipo son la escucha activa y la empatía. El respeto hacia el otro conlleva
ejercer la primera competencia, nutriendo y activando las sinergias del equipo.
La competencia menos desarrollada en esta
diana es la relacionada con la asertividad. Creo
que
aún
estoy
en
proceso de desarrollar esta
variable. Por ello la he considerado más limitada. Sin embargo, tal y como se
mueven los equipos pedagógicos de los centros educativos y en general la
comunidad escolar, debería establecer los recursos necesarios para que fuese
más significativa este aspecto.
Las
otras dos variables: claridad y concisión de comunicación y preocupación por
los otros han de estar presentes y ser otras competencias facilitadoras de un
desarrollo profesional óptimo, sobre todo cuando coordinas grupos o eres gestor
de los recursos humanos que forman la Comunidad Educativa.

También
tenemos que tener presente aquellas variables propiamente técnicas.
La
profesionalidad es la base de las conductas apropiadas para cualquier actividad
laboral, mucho más para una profesión en la que es decisivo ser preciso en
normas, instrucciones, decisiones y actuaciones.
La
educación es así. Nos ofrece muchas ventajas, siempre y cuando ofrezcamos todo
nuestro conocimiento con precisión y todo nuestro potencial personal.
Personalmente
considero que dos aspectos básicos y fundamentales son la planificación de
proyectos y coordinación suponen dos de las habilidades decisivas para un
trabajo dinámico y activo. Además supone un aliciente para poder motivar a los
alumnos. Hablando de motivación, esta es una parte importante que se plantea
como habilidad. Quienes trabajamos en educación tenemos, en un porcentaje muy
elevado, una trayectoria vocacional con respecto a su ejercicio, por ello,
somos consideradas personas motivadas con respecto a la tarea que realizamos.
No
debemos olvidar otras variables que son
operativas y centradas en el trabajo del día a día: el conocimiento del
centro, la gestión del conflicto, la gestión del tiempo, la organización de
recursos y la negociación. La presencia de estas variables en el perfil, nos
orienta a que el acto directivo tiene la función inicial y progresivo centrado
en la organización general del Centro independientemente del aspecto más
metodológico y pedagógico.
Nos
quedarían por mencionar dos variables muy importantes en todo el proceso del
uso de las variables que protagonizan el ejercicio directivo: la comunicación y
la evaluación.
En
cuanto a los resultados obtenidos son coherentes con los aspectos que considero
más importantes laboralmente hablando y que a su vez tienen que ver con mi
personalidad y la interacción entre ambos aspecto.
Fundamentalmente
me considero una persona que pretende desarrollar su profesionalidad y crecer
día a día mediante otras habilidades que complementan a esta.
Lucho y
fomento entre los aspectos a los que oriento mi atención, por conseguir
comunicar y coordinar mis ideas con las de las personas que trabajan en mi
entorno con mis alumnos. Me gusta organizar a grupos ofreciéndoles ideas y
planteamientos que sean el origen de grandes proyectos educativos, muestra de
ello se evidencia en mi currículum y mis grandes objetivos con los alumnos,
realistas pero complejos a la hora de conseguir. Todo ello con la motivación de
poder conseguir pequeños logros funcionales para los alumnos.
Creo
que el conocimiento del entorno y el propio centro educativo es fundamental
para poder acceder a los recursos y organizarlos con toda su funcionalidad.
Los
recursos materiales así como el tiempo han de organizarse de forma facilitadora
y es una estrategia que encaja con la organización del resto de los objetivos y
recursos.
No
obstante tengo un punto débil que es la dificultad que me supone enfrentarme a los demás profesionales del
Centro, ya que considero que la comunicación sería la garantía de que no
sucediese ningún tipo de enfrentamiento.
Concluyendo, el ejercicio ofrece la representación
gráfica, sencilla y visualmente interpretable de forma clara, mediante una
diana esas variables que todo docente quiere tener.
Los perfiles que se han obtenido, son muy cercanos a
los aspectos profesionales que se han de conseguir en el entorno educativo como
docente. Además, hay variables que comprometen el perfil con el puesto
directivo.
Los aspectos técnicos del análisis son poco
específico, muy generales, pero concretan las variables más significativas que
intervienen en el ejercicio docente y aún más para la figura del director.
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